tu proyecto.tu casa.
en marcha desde el primer día
Hemos diseñado un proceso para desarrollar el proyecto de tu vivienda de forma clara, rápida y con un precio ajustado.

¿Por qué AA?
Hacerse una casa implica muchas decisiones. Desarrollar el proyecto no debería convertirse en una más.En Arquitectura Ágil hemos diseñado una forma de trabajar para que tengas claro qué toca en cada momento, qué necesitas decidir y cómo avanzar.Cuéntanos tu idea. Nosotros nos ocupamos del resto.
El método AA
Un proyecto bien organizado avanza mejor. Por eso hemos convertido nuestra forma de trabajar en un proceso claro, con un siguiente paso definido en cada momento. Siempre sabes dónde estás. Y cuál es el siguiente paso.Más de 40 proyectos de vivienda unifamiliar desarrollados por toda la península. Cada vivienda ha sido una oportunidad para mejorar nuestro proceso. Hoy ese aprendizaje forma parte del Método AA.
01.
escuchamos
Conocemos tu idea, tus necesidades y el lugar donde quieres construir.
02.
Empezamos
Analizamos la información disponible y definimos contigo el punto de partida.
03.
Organizamos
Ordenamos necesidades, decisiones y documentación antes de desarrollar el proyecto.
04.
desarrollamos
Damos forma a la vivienda y redactamos la documentación necesaria para construirla.
05.
revisamos
Comprobamos el proyecto contigo y ajustamos lo necesario antes de darlo por terminado.
06.
entregamos
Solicitamos licencia y entregamos el proyecto preparado para continuar con los siguientes pasos de tu vivienda.

EMPECEMOS
No necesitas tenerlo todo decidido para empezar.Cuéntanos qué quieres construir, dónde y en qué punto te encuentras. Con esa información podremos entender tu proyecto y decirte cuál es el siguiente paso.
NUESTRO COMPROMISO
La complejidad pertenece al proyecto. Nuestro trabajo es convertirla en decisiones claras para ti. Por eso trabajamos con un método estructurado, una comunicación cercana y un proceso pensado para que siempre sepas cuál es el siguiente paso.
01.
claridad
Explicamos cada fase de forma sencilla para que tomes decisiones con confianza.
02.
Organización
Seguimos un método que da orden al proceso y evita incertidumbres innecesarias.
03.
resultados
Trabajamos para que el proyecto llegue a su objetivo: estar preparado para construir tu vivienda.
NUESTROS PRECIOS
Si la claridad es uno de nuestros principios, tenemos que empezar por el coste de hacer un proyecto básico y de ejecución. No buscamos competir por presupuesto sino por agilidad, proceso y resultados.Hemos optimizado nuestra forma de trabajar proyecto tras proyecto (46 hasta el momento) para reducir tiempos, tareas innecesarias y estructura. Esa eficiencia también se refleja en nuestros honorarios.
TIPO A
100m2
Viviendas unifamiliares de superficie reducida y proyectos de segunda residencia.
tipo b
105-165m2
Viviendas unifamiliares con tres o cuatro dormitorios, para familias que buscan un hogar
tipo c
170-250m2
Viviendas unifamiliares de gran tamaño o mayor complejidad, con todas las comodidades
Si sigues leyendo quizá sólo haya información que ya conoces o puede que no. Te la dejamos igualmente.
Hacerse una casa. ¿Por dónde empiezo?
Hacerse una casa tiene algo curioso.Casi todo el mundo sabe cómo termina el proceso: una parcela, una vivienda terminada y unas llaves.Lo que no suele tener tan claro es todo lo que ocurre entre una cosa y otra.Porque antes de empezar a construir hay que encontrar un terreno, comprobar qué se puede hacer en él, decidir qué casa quieres, saber cuánto puede costar, desarrollar un proyecto, conseguir una licencia y, después, encontrar la forma de construirla.Y no siempre ocurre en ese orden.De hecho, una de las primeras cosas que descubre alguien cuando empieza a plantearse una autopromoción es que muchas decisiones están relacionadas entre sí.Puedes encontrar una parcela que te guste y descubrir que no permite construir la casa que tenías en mente. Puedes empezar pensando en una vivienda de 200 m² y darte cuenta de que el presupuesto no encaja. O puedes tener muy claro cuánto quieres gastar y comprobar que necesitas replantear algunas de tus ideas.Es bastante habitual.Por eso, hacerse una casa es un proceso mucho más iterativo de lo que parece desde fuera. Se avanza, se comprueba, se ajusta y se vuelve a avanzar.El objetivo es conseguir que todas las piezas encajen: el terreno, la casa que quieres y el presupuesto que puedes asumir.Y ahí es donde empieza realmente el trabajo del arquitecto.
EL CAMINO PARA HACERSE UNA CASANo existe un único camino para todas las autopromociones. Cada terreno tiene sus condiciones, cada familia sus necesidades y cada presupuesto sus límites.Pero hay algunas etapas que prácticamente siempre aparecen.
01. Encontrar un terrenoLa parcela es el punto de partida, pero comprar una parcela no consiste solamente en encontrar un lugar que te guste. Hay que saber qué se puede construir, cuánto, con qué condiciones y qué limitaciones urbanísticas existen.También conviene preguntarse si ese terreno es adecuado para la casa que quieres y para la forma en la que quieres vivir. Una parcela puede parecer perfecta y dejar de serlo cuando empiezas a estudiar todas estas cuestiones.
02. Definir la casaAquí empiezan las preguntas que seguramente ya te estás haciendo.¿Cuántos metros necesito? ¿Cuántas habitaciones? ¿Una o dos plantas? ¿Quiero un patio? ¿Piscina? ¿Garaje? ¿Cómo quiero que entre la luz? ¿Cuánto quiero gastar?No hace falta tener todas las respuestas antes de empezar.De hecho, es normal que algunas aparezcan durante el proceso.Lo importante es ir convirtiendo esas necesidades e ideas en una vivienda que tenga sentido para ti, para el terreno y para el presupuesto disponible.
03. Convertir todo eso en un proyectoAquí entramos nosotros.El trabajo consiste en convertir todas esas decisiones en una solución arquitectónica concreta y viable.Hay que resolver la distribución, la estructura, las instalaciones, los materiales, la eficiencia energética y todos los requisitos técnicos que debe cumplir la vivienda.Y, sobre todo, hay que conseguir que todo ello encaje con las condiciones del terreno y con la normativa.Porque un proyecto no es simplemente el dibujo de una casa.Es el documento que define cómo puede hacerse realidad.
04. Conseguir la licenciaUna vez desarrollado el proyecto, llega la tramitación ante el Ayuntamiento.El proyecto se presenta, se revisa y, dependiendo del caso, pueden aparecer requerimientos o modificaciones antes de conseguir la licencia.Es una parte del proceso que puede llevar tiempo y que depende en buena medida de cada administración.Hasta que la licencia no está concedida, la obra no puede empezar.
05. ConstruirY entonces llega la parte que probablemente imaginabas al principio: construir la casa.Hay que contratar una constructora, cerrar un presupuesto, organizar los trabajos, coordinar a los distintos profesionales, controlar la ejecución y tomar decisiones durante la obra.Es otro proceso distinto.Pero para llegar hasta aquí primero hay que haber recorrido todo lo anterior.
----------------------------------------¿DÓNDE ESTÁ ARQUITECTURA ÁGIL?En una parte muy concreta de ese recorrido.Nos encargamos de desarrollar el proyecto básico y de ejecución y de acompañar la tramitación necesaria para obtener la licencia de obra.Es una parte importante del proceso porque es donde muchas de las decisiones que has ido tomando tienen que convertirse en un proyecto real, técnicamente viable y autorizado para poder construir.Y también es una parte que puede complicarse bastante.Hay normativa que conocer, documentación que preparar, decisiones que coordinar y muchas cosas que conviene resolver antes de que se conviertan en problemas.Después de haber participado en muchas viviendas unifamiliares, hemos aprendido que no todo tiene por qué hacerse de la misma manera.
Hemos desarrollado un método
Arquitectura Ágil nace precisamente de esa experiencia.Hemos organizado nuestra forma de trabajar alrededor de un objetivo muy concreto: hacer este proceso de una manera más rápida y eficiente.No significa saltarse pasos.Significa saber cuáles son necesarios, cuándo hay que hacerlos y qué información necesitamos para poder avanzar.Significa trabajar con un proceso definido, utilizar herramientas que nos permitan ser más eficientes y evitar, en la medida de lo posible, las vueltas innecesarias que terminan afectando al tiempo y al coste del proyecto.Porque cuando haces una cosa muchas veces, empiezas a detectar dónde se pierde tiempo.Y también dónde merece la pena invertirlo.Eso es, en esencia, Arquitectura Ágil.
Hacerse una casa es un proceso complejo.
Nuestro trabajo es conseguir que una parte importante de ese proceso sea más sencilla, más clara y más rápida.
No todos los autopromotores buscan lo mismo
Para algunas personas lo más importante será empezar cuanto antes. Para otras, controlar el presupuesto. Otras necesitan tener muy claro qué pueden construir antes de tomar decisiones. Y por supuesto hay quien simplemente quiere saber que esta parte del proceso está en buenas manos.Una casa es una decisión suficientemente importante como para que cada persona tenga sus propias prioridades. Nosotros nos ocupamos de nuestra parte del camino. La que va desde una idea y un terreno hasta tener un proyecto preparado y una licencia que permita empezar a construir.Tu proyecto.Tu casa.En marcha.
Encontrar un terreno para hacerse una casa
Encontrar una parcela suele ser uno de los primeros pasos cuando decides hacerte una casa.Y también uno de los momentos en los que es más fácil equivocarse.Normalmente empiezas buscando por ubicación y precio. Abres algunos portales inmobiliarios, guardas unas cuantas parcelas, haces números y, cuando aparece una que te gusta, empiezas a imaginar la casa.Es normal hacerlo así.El problema es que una parcela puede ser perfecta para pasar un domingo y bastante menos perfecta para construir una casa.Antes de comprarla hay que saber qué se puede hacer realmente en ella.Y eso no siempre se ve en el anuncio, ni durante una visita.
La parcela que estás comprando no es sólo lo que estás viendo
Cuando visitas un terreno ves sus metros, su forma, las vistas, la orientación, si tiene árboles, si está cerca del pueblo… Pero hay otra parcela que no se ve, la que aparece cuando empiezas a mirar la normativa urbanística.Ahí es donde descubres cuánto puedes construir, qué parte del terreno puede ocupar la vivienda, cuántas plantas permite, qué distancias tienes que dejar respecto a los límites de la parcela o qué condiciones debe cumplir el acceso.Y pueden aparecer otras cuestiones que no habías previsto: una servidumbre, una carretera próxima, un cauce, una línea eléctrica, una protección ambiental, etc. No significa que la parcela sea mala. Significa que necesitas conocerla antes de comprarla.Porque la pregunta no es simplemente si se puede construir.La pregunta es si se puede construir la casa que quieres.
Los metros de la parcela no lo dicen todo
Es bastante habitual mirar una parcela de 500 o 600 m² y empezar a pensar inmediatamente en cuántos metros tendrá la casa.Pero la superficie del terreno es solo uno de los datos que importan.La normativa puede limitar la superficie construida, la ocupación, la altura, el número de plantas o la distancia que tienes que dejar respecto a los linderos.Por eso dos parcelas del mismo tamaño pueden ofrecer posibilidades muy diferentes.Una puede permitir una vivienda amplia, bien orientada y con un jardín razonable.La otra puede obligarte a encajar la casa en una zona mucho más pequeña de la que imaginabas.Esto es especialmente importante cuando ya tienes una idea bastante definida de la vivienda que quieres.Porque en ese caso no basta con saber que la parcela es edificable. Hay que comprobar que esa vivienda puede caber en ella.
El terreno también forma parte de la casa
Hay parcelas que parecen sencillas hasta que empiezas a estudiar cómo construir en ellas.La pendiente es un buen ejemplo.Un terreno con desnivel puede tener unas vistas magníficas y ofrecer posibilidades muy interesantes para el proyecto. Pero también puede exigir más movimiento de tierras, muros de contención, una cimentación diferente o una solución específica para el acceso.Todo eso cuesta dinero.Y es dinero que muchas veces no aparece cuando comparas una parcela con otra.Por eso, cuando estás haciendo números, no conviene mirar únicamente el precio de compra. Las características del terreno también forman parte del coste de la futura vivienda.La orientación es otro buen ejemplo.Una parcela puede tener unas vistas extraordinarias hacia un lado y, sin embargo, hacer que la mejor orientación para las estancias principales sea justo la contraria.Después también hay condicionantes que están menos a la vista -que mucha gente sabe ya-, como el tipo de terreno que nos encontramos. Si tiene capacidad portante suficiente, si hay rellenos, si necesitamos excavar algo más de lo necesario, etc.Esto último es difícil saberlo a priori, pero es buena idea preguntar si la parcela tiene un geotécnico hecho o ver las condiciones de construcciones colidantes. Si no tenemos esa información es muy conveniente intentar ser conscientes que el coste de construcción puede subir un poco.No es necesariamente un problema. El trabajo del proyecto consiste precisamente en resolver estas situaciones, pero conviene conocerlas antes de comprar.
Hay cosas que sólo se descubren cuando empiezas a construir
El acceso es una de ellas.Cuando visitas una parcela probablemente piensas en cómo entrarás con el coche. Durante la obra la pregunta es bastante más amplia: por dónde entrará una excavadora, un camión, una grúa o el resto de maquinaria necesaria.También hay que saber cómo llegarán los suministros.Que haya viviendas alrededor no significa que conectar agua, electricidad o saneamiento vaya a ser sencillo. En una parcela alejada del núcleo urbano puede ser una cuestión bastante más importante de lo que parecía al principio.Y lo mismo ocurre con algunas servidumbres o afecciones.Son cuestiones poco interesantes cuando estás mirando fotografías de terrenos, pero pueden convertirse en un problema bastante real cuando ya has comprado.Por eso merece la pena hacer estas comprobaciones antes, cuando todavía puedes decidir si esa parcela te interesa o no.
Y después está el presupuesto
Comprar el terreno es sólo una parte de la inversión.Después vendrán el proyecto, los estudios necesarios, las licencias, los técnicos, la construcción y otros gastos que tendrás que asumir para llegar a tener la casa terminada.Esto hace que el precio de la parcela tenga que mirarse dentro de un presupuesto más amplio.Si tienes previsto gastar 400.000 € en toda la autopromoción y destinas 200.000 € al terreno, no tienes una casa de 200.000 €.Tienes que descontar también todo lo que ocurre entre la compra de la parcela y la obra terminada.Puede parecer una obviedad, pero es una de las cosas que más fácilmente se pierde de vista cuando aparece una parcela que te gusta mucho.
Entonces, ¿qué deberías comprobar?
No necesitas saber de urbanismo para empezar a buscar terrenos.Pero sí necesitas conseguir cierta información antes de comprar.Como mínimo, conviene comprobar la situación urbanística de la parcela, su edificabilidad y ocupación, las alturas y retranqueos, la forma y orientación del terreno, sus condiciones topográficas, el acceso y los suministros.También es importante revisar si existen servidumbres o afecciones y comprobar que la información del Registro, el Catastro y la realidad física de la parcela coinciden.Y hay una comprobación que engloba a todas las demás:que el terreno sea compatible con la casa que quieres hacer y con el presupuesto que tienes.
Antes de comprar
Cuando encuentras una parcela que te gusta es fácil empezar a imaginar la casa.Dónde estará el salón, dónde pondrás la piscina, cómo será el jardín… Es una parte bonita del proceso y no hay ninguna razón para no disfrutarla, pero antes de entregar una señal conviene hacer una pequeña pausa.La pregunta no debería ser únicamente:“¿Me gusta esta parcela?”Sino:“¿Puedo hacer aquí la casa que quiero?”Y, sobre todo:“¿Puedo hacerla con el presupuesto que tengo?”Si todavía no puedes responder, no pasa nada, probablemente todavía no sea el momento de comprar. Primero hay que conocer el terreno, analiza pros y contras y piénsalo bien, es la primera decisión importante y la que pone en marcha todo el proceso. Ya habrá tiempo para empezar a dibujar la casa ;)
Pensar qué casa quieres
Cuando alguien empieza a plantearse hacerse una casa suele tener una idea bastante aproximada de lo que busca.Por ejemplo, una casa de dos plantas, tres habitaciones, salón grande, cocina integrada, despacho y lavadero, con un jardín con piscina piscina. Sería un buen punto de partida.Pero todavía no es una casa.Antes de empezar a dibujar conviene entender algo más importante: cómo quieres vivir en ella.Porque dos familias con el mismo número de miembros pueden necesitar viviendas muy diferentes. Y dos casas con los mismos metros cuadrados pueden funcionar de una manera completamente distinta.Por eso, en esta fase, no nos preocupa tanto que tengas una idea cerrada de la casa como que sepamos qué necesitas de ella.
Empezar por las necesidadesAlgunas preguntas obvias:¿Cuántas personas van a vivir en la casa?
¿La familia va a crecer?
¿Trabajas desde casa?
¿Necesitas una habitación que pueda tener varios usos?
¿Pasáis mucho tiempo juntos o preferís disponer de espacios independientes?
¿Cocináis habitualmente?
¿Recibís visitas?
¿Necesitas mucho espacio de almacenamiento?Son preguntas bastante sencillas, pero ayudan a definir muy bien una vivienda además de hablar de metros cuadrados.También hay otras cuestiones menos evidentes.Dónde dejas las cosas cuando llegas a casa. Cómo organizas la ropa. Qué espacios utilizas durante el día. Si quieres poder salir directamente al exterior desde las zonas de uso habitual. Si prefieres tener los dormitorios separados de las zonas comunes.Una casa funciona bien cuando estas pequeñas cosas están resueltas.
¿Cuántos metros necesitas?Es probablemente una de las primeras preguntas que aparecen y, al mismo tiempo, una de las más difíciles de contestar.Es habitual empezar con una cifra: 150 m², 180 m², 200 m²...Pero los metros cuadrados no son una necesidad en sí mismos.Son una consecuencia de las necesidades que queremos resolver.Una familia puede necesitar cuatro dormitorios, pero eso no significa necesariamente que necesite cuatro habitaciones grandes. Puede necesitar un despacho, pero quizá ese espacio pueda tener otro uso cuando no se está trabajando. Puede querer una zona de invitados que no tenga que estar ocupada todo el año.Por eso intentamos no añadir metros porque sí.Cada metro cuadrado cuesta dinero cuando se construye y sigue teniendo un coste después, en mantenimiento, climatización, limpieza y consumo.A veces una vivienda algo más pequeña, pero mejor distribuida, funciona mucho mejor que otra con más superficie.La cuestión no es hacer la casa más grande.Es hacer la casa que necesitas.
El terreno también forma parte de la decisiónUna vez que conocemos las necesidades, hay que ponerlas en relación con el terreno. Esto es importante porque no existe una casa que pueda colocarse indistintamente en cualquier parcela.La orientación condicionará la entrada de sol, las vistas pueden hacer interesante abrir una estancia hacia un lado concreto, la pendiente influirá en la posición y organización de la vivienda y el acceso puede determinar dónde tiene sentido colocar el garaje.Además las condiciones urbanísticas limitarán la superficie, la ocupación, la altura o la posición que puede tener la construcción.Por eso no tiene demasiado sentido decidir primero cómo será la casa y después intentar encajarla en la parcela. La casa y el terreno se estudian juntos.Es precisamente en ese punto donde empiezan a aparecer las mejores decisiones de proyecto.
También hay que decidir cuánto quieres gastarEl presupuesto no debería aparecer al final, cuando el proyecto ya está dibujado, el presupuesto tiene que formar parte de la conversación desde el principio. No porque tenga que decidirlo todo, sino porque nos permite saber dónde merece la pena poner los recursos disponibles, porque en el 99% de los casos el presupuesto es limitado ^^'.Si tienes un presupuesto determinado, habrá decisiones que tengan más sentido que otras.Quizá compense dedicar algo más de superficie a una zona de la vivienda que vas a utilizar todos los días y reducir otra que tendrá un uso muy ocasional. Seguramente sea más interesante invertir en una buena envolvente térmica o unas buenas instalaciones que en aumentar la superficie de la vivienda.Una solución constructiva más completa puede conseguir el mismo resultado sin incrementar innecesariamente el coste.El trabajo consiste muchas veces en tomar este tipo de decisiones. No se trata de intentar meter todo lo que imaginabas dentro de un presupuesto.Se trata de decidir dónde merece la pena gastar el dinero.
Funcionalidad antes que superficieHay una diferencia importante entre una casa grande y una casa que funciona bien.Una vivienda puede tener muchos metros y, sin embargo, obligarte a recorrerla continuamente, tener espacios difíciles de amueblar o disponer de habitaciones que apenas utilizas. Aunque suene evidente, muchas veces se ven cosas.También puede ocurrir lo contrario.Una vivienda ajustada puede resultar cómoda, luminosa y fácil de utilizar porque cada espacio está pensado para una función concreta y porque existe una buena relación entre las distintas partes de la casa.Por eso, cuando hablamos de funcionalidad, no nos referimos simplemente a que cada habitación tenga un nombre. Nos interesa cómo se utiliza realmente la vivienda.Cómo se relacionan los espacios.
Cómo entra la luz.
Cómo se ventila.
Cómo se almacena.
Cómo se mantiene.Y cómo puede adaptarse a los cambios que tendrá la familia con el paso de los años.
Eficiencia y sostenibilidad también forman parte del proyectoUna vivienda eficiente no se consigue simplemente añadiendo instalaciones.La primera decisión energética de una casa es el propio proyecto.La orientación, la forma de la vivienda, la relación entre huecos y superficie, la protección solar, el aislamiento y la estanqueidad tienen una influencia enorme en su comportamiento.Después vendrán las instalaciones y los sistemas que permitan reducir todavía más el consumo y mejorar el confort.Por eso creemos que eficiencia y sostenibilidad no deberían tratarse como un añadido al final del proyecto.Forman parte de cómo se piensa la casa desde el principio.Y además tienen una relación directa con algo que al autopromotor le importa mucho:cuánto cuesta vivir en ella.Una casa que necesita menos energía para mantenerse confortable será también una casa más económica de utilizar durante muchos años.
No buscamos hacer una casa para enseñarEsto también forma parte de nuestra manera de entender el proyecto, en Arquitectura Ágil no trabajamos para conseguir una vivienda que quede bien en una revista de arquitectura. Tampoco creemos que una casa tenga que ser llamativa para ser una buena casa.Nos interesa que funcione, que tenga el tamaño adecuado, que se saque partido a las condiciones del terreno y que responda a la forma de vida de quienes van a vivir en ella.Debe tener sentido constructivamente y ser eficiente. Y claro está, todo esto debe ser compatible con el presupuesto disponible.Por supuesto, queremos hacer buena arquitectura. Pero entendemos que la buena arquitectura no consiste en hacer algo espectacular porque sí.Consiste en encontrar una buena solución para un problema concreto. Y cada autopromoción tiene un problema diferente.
Entonces, ¿qué necesitamos saber antes de empezar?No necesitas llegar con la distribución dibujada, saber cuántos metros tiene que tener cada habitación, ni tener decidido hasta el último detalle.Lo que necesitamos es entender quién va a vivir en la casa, cómo vive, qué necesita, qué espera de ella y cuánto está dispuesto a invertir.Después hay que poner todo eso en relación con el terreno y con las posibilidades que ofrece.A partir de ahí empieza el proyecto.Y probablemente algunas de las decisiones que tenías en mente cambiarán.Es normal.Una buena parte del trabajo del arquitecto consiste precisamente en descubrir, junto con el cliente, qué soluciones funcionan mejor y cuáles no.Al final, no se trata de conseguir la casa más grande, la más llamativa ni la más sofisticada.Se trata de conseguir la casa adecuada.La que responde a tus necesidades, encaja en tu terreno, tiene el tamaño que realmente necesitas y utiliza bien el presupuesto disponible.Y, si además podemos conseguir que consuma menos, sea más confortable y tenga un menor impacto durante su vida útil, mucho mejor.Ese es el tipo de proyecto que buscamos.
De las ideas al proyecto
Hasta aquí hemos hablado del terreno y de cómo pensar la casa que quieres.Ahora toca juntar las dos cosas.Es el momento en el que empiezas a descubrir que algunas ideas funcionan muy bien sobre el papel y otras necesitan cambiar un poco cuando las pones en relación con el terreno, el presupuesto o la forma en la que realmente vas a utilizar la vivienda.Ahí empieza el proyecto.
Una casa no se empieza por el planoAntes de dibujar una distribución hay que conocer bien aquello con lo que estamos trabajando.Tenemos un terreno, unas condiciones urbanísticas, una orientación, unos accesos y unas características concretas del lugar.Y tenemos también una forma de vivir, unas necesidades y un presupuesto.Con todo eso hay que empezar a tomar decisiones.Dónde colocar la vivienda dentro de la parcela. Cómo aprovechar la orientación. Qué relación tendrá con el exterior. Dónde tiene sentido situar las zonas de día y las de noche. Cómo entrar a la casa. Cuánto espacio merece la pena dedicar a cada cosa.Algunas decisiones serán bastante evidentes.Otras requerirán estudiar varias posibilidades.Es normal. Una misma parcela puede admitir varias viviendas y no todas tendrán el mismo resultado.
El proyecto consiste en ir encajando las cosasImagina que quieres que el salón y la cocina tengan una relación directa con el jardín.Parece una decisión sencilla.Pero en cuanto empiezas a trabajar con ella aparecen otras preguntas. ¿Dónde está el sur? ¿Dónde está el acceso? ¿Qué ocurre con las vistas? ¿Dónde colocamos los dormitorios? ¿Cómo protegemos los espacios del sol en verano? ¿Qué superficie necesitamos para que esa relación con el exterior tenga sentido?Una decisión lleva a otra.Y eso sucede continuamente durante el proyecto.La distribución afecta a la estructura. La posición de la vivienda condiciona las instalaciones. La orientación influye en los huecos y en el comportamiento energético. La forma del edificio puede afectar al coste de construcción.Por eso no podemos ir resolviendo cada cosa por separado.Hay que ir comprobando cómo encaja cada decisión con las demás.
No siempre la primera solución es la mejorUna de las partes del trabajo consiste precisamente en estudiar alternativas.A veces la primera distribución que parece funcionar tiene algún problema cuando la miramos con más detalle. Quizá desperdicia una parte de la parcela, quizá genera demasiados metros de circulación o quizá obliga a hacer una solución constructiva que no compensa.Entonces se cambia.Puede parecer que estamos volviendo atrás, pero en realidad el proyecto está avanzando.Porque cada prueba sirve para entender un poco mejor qué necesitamos.Y tampoco buscamos estudiar infinitas posibilidades.Llega un momento en el que una solución empieza a tener sentido en conjunto y las diferencias entre una alternativa y otra dejan de justificar seguir dando vueltas.Ahí es donde toca decidir.
Los metros tienen que estar donde los necesitasEsta parte suele tener bastante relación con el presupuesto.Si tienes una cantidad determinada para construir, cada metro cuadrado cuenta.No significa que haya que intentar hacer la casa más pequeña posible. Significa que conviene pensar bien dónde merece la pena utilizar la superficie disponible.Quizá el salón sea un espacio importante para tu familia y quieras darle más amplitud.Quizá prefieras una habitación de trabajo independiente.Quizá necesites mucho almacenamiento y sea más útil dedicarle unos metros que aumentar el tamaño de algún dormitorio.No hay una respuesta válida para todas las casas.Lo que sí podemos hacer es evitar que la superficie aparezca simplemente porque “cabe”.Una casa bien proyectada no necesita tener más metros de los que realmente va a utilizar.Y cuando conseguimos ajustar bien la superficie, también estamos ajustando el coste de construcción, el mantenimiento y la energía necesaria para mantenerla confortable.
El presupuesto entra en el proyecto desde el principioHay algo que merece la pena tener claro antes de empezar: el proyecto no se puede separar del dinero que tienes previsto invertir.No hace falta saber exactamente cuánto costará cada partida. Eso llegará más adelante.Pero sí necesitamos conocer el orden de magnitud en el que nos queremos mover.Porque eso cambia las decisiones.Una geometría sencilla puede permitirnos concentrar recursos en otros aspectos de la vivienda. Una distribución compacta puede reducir superficie sin perder calidad. Una buena orientación puede mejorar el comportamiento de la casa sin añadir sistemas más complejos.También puede ocurrir que haya cosas a las que quieras dar una importancia especial y otras en las que prefieras ahorrar.Eso forma parte del proyecto.No todas las decisiones tienen el mismo valor para quien va a vivir en la casa, y el presupuesto tampoco debería repartirse de manera automática.
La eficiencia empieza aquíCuando hablamos de eficiencia es fácil pensar en las instalaciones que tendrá la vivienda.Aerotermia, paneles solares, ventilación con recuperación de calor, suelo radiante...Pero antes de llegar a todo eso ya hemos tomado muchas decisiones que afectan al consumo de la casa.La orientación.La forma de la vivienda.La cantidad y posición de los huecos.La protección frente al sol.El aislamiento.La estanqueidad.Son cuestiones que forman parte de la arquitectura.Y tienen algo interesante: una buena decisión en esta fase puede mejorar al mismo tiempo el consumo energético, el confort y el coste de funcionamiento de la vivienda.Después habrá que estudiar qué instalaciones tienen sentido.Pero la primera estrategia para conseguir una casa eficiente debería estar en el propio proyecto.
También pensamos en cómo se va a construirUna vivienda no termina en el plano.Lo que estamos dibujando tendrá que convertirse después en una obra, y algunas decisiones pueden hacer que ese paso sea mucho más sencillo o bastante más complicado.La forma del edificio, los encuentros entre elementos, la estructura, la fachada, la cubierta, las instalaciones...Todo tiene que poder resolverse de una manera razonable.Esto no quiere decir que haya que hacer siempre lo más sencillo.Quiere decir que, cuando dos soluciones pueden conseguir un resultado parecido, merece la pena preguntarse si tiene sentido elegir la más complicada.Construir bien también consiste en tomar buenas decisiones antes de que llegue la obra.
Y todo tiene que cumplir las reglasMientras vamos resolviendo la vivienda hay otra cuestión que está presente durante todo el proceso: la normativa.La parcela tiene unas condiciones urbanísticas y la vivienda tiene que cumplir una serie de exigencias técnicas.Eso afecta a muchas decisiones del proyecto.No podemos esperar a tener la casa terminada para comprobar si cabe dentro de las condiciones de la parcela, si cumple los retranqueos o si la vivienda reúne las condiciones exigibles.La normativa forma parte del problema desde el principio, igual que el terreno, las necesidades y el presupuesto.A veces una condición obliga a cambiar una idea que nos gustaba.Otras veces simplemente nos ayuda a decidir entre varias posibilidades.Lo importante es conocerla antes de avanzar demasiado.
Al final, todo tiene que funcionar a la vezEsto es lo que hace que proyectar una vivienda sea algo más que dibujar una buena distribución.La casa tiene que funcionar para quien va a vivir en ella, pero también tiene que funcionar en su parcela, dentro de su presupuesto y dentro de las condiciones que establece la normativa.Tiene que poder construirse.Tiene que ofrecer unas buenas condiciones de confort.Y, si está bien planteada, debería hacerlo consumiendo la menor cantidad de energía posible.No siempre será fácil conseguir que todo encaje a la primera.Por eso el proyecto tiene una parte importante de análisis y ajuste. Se prueba una solución, se comprueba, se modifica lo que no funciona y se vuelve a estudiar el conjunto.Hasta que llega un momento en el que empiezas a mirar la vivienda y todas esas decisiones tienen sentido juntas.Entonces ya no estás pensando en una parcela y unas cuantas necesidades.Estás empezando a tener una casa.Y el siguiente paso es convertir esa idea en toda la documentación necesaria para poder construirla.
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